Caosversacion(es) – entrevista a Gastón Paganini

 Gastón Paganini, poseído por el espíritu de Michael Jackson y el helado de pistacho con almendras, se graduó de la Facultad de Bellas Artes de La Plata en la carrera de composición. Docente en esa misma institución, al par, realizó numerosos trabajos como bajista de sesión (De lluvias, tempestades y submarinos, de José Flamenco; Jazzargentolatinoamericano, de La Dimensión Cangrejo; Mono Luve, de Mono Luve; Va, de Parte Victoria; Con todas las letras, de Hugo Figueras). En el año 2005 lanzó su primera obra en solitario, Piezas para bajo presupuesto. En mayo del corriente nos regaló Nave, su segundo trabajo en solitario, el cual se encuentra actualmente en un intenso período de presentaciones en sociedad y estrechamiento de manos.

Le agradecemos con un fuerte abrazo de foca su conversación (que, por demás, no es más que otra forma de hacer música).

. ¿Qué significa Nave en el trazo de tu carrera musical?

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Portada del disco Nave

Desde hace ya varios años estoy tocando en bandas con una impronta jazzística fusionada con otros géneros donde la improvisación forma parte del lenguaje; también he realizado muchos trabajos de sesión, tocando para distintos artistas en vivo y en estudio. Entonces hace exactamente 2 años atrás empecé a trabajar en la idea de hacer un disco de composiciones mías que sea distinto a lo que venía tocando. Desde el vamos quise encarar un disco con otro diseño sonoro, mas eléctrico…si bien hay lugar para el eclecticismo en NAVE, hay un claro apoyo en una determinada sonoridad. La decisión de retomar el formato canción, instrumental y cantada, también es algo significativo para mí ya que no componía en ese plan desde hace muchos años, de hecho volver a escribir letras para algunos temas me resultó bastante difícil, sobre qué quiero hablar…cómo decirlo… Es un disco que tiene que ver con las músicas que me impactaron de chico, pero obviamente todo resignifcado hoy.

 . ¿Cómo das comienzo a un proyecto? ¿Utilizás algún tipo de técnica o metodología?

No…nunca fui muy metódico tampoco. En el caso de NAVE desde el comienzo pensé en hacer un disco que suene a una “banda”, entonces comencé a pensar en personas que pudieran participar del proyecto. Así fue como me contacté con Ignacio Martí quien se ofreció a co-producir el disco conmigo (más adelante también se incorporaría en el mismo

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Portada del primer trabajo en solitario de Gastón.

rol Fernando Taverna). Elaboramos un plan de encuentros y ahí arrancó el intercambio de ideas. Otra persona que estuvo muy presente durante la pre producción de NAVE fue Juani Puente, gran guitarrista con quien vengo tocando hace mucho tiempo en otras bandas. La metodología fue muy simple: debía componer por mi cuenta y cuando llegara a una idea que me gustaba, me juntaba con Juani a tocar y probar cosas sobre ella. Luego me juntaba con Ignacio, quien teniendo ahora algo más concreto y pulido sugería modificaciones o cambios respecto del tema. Más adelante se fueron sumando más amigos como Matías Patinho y Santi Coria, todos grandes músicos con los que vengo compartiendo música hace mucho tiempo. O sea que se trató de un proceso en soledad al momento de encarar cada tema, encontrar las ideas, el concepto, plantear la sonoridad, para luego sí abrir el juego, compartir con ellos lo que había hecho y ver hacia donde nos llevaba. De esta forma de trabajo surgieron  Rer y Una mujer a cuerda, los cuales compusimos con Juani, y Elefante que lo hicimos con Ignacio.

 . ¿Cuáles son, más allá de las que se pueden reconocer en el ancho del disco, tus inspiraciones?

Pueden ser variadas y diversas…En el caso de este disco me sirvió mucho como disparador releer cuadernos que había escrito durante los viajes que tuve la chance de realizar. A cada viaje me llevo un cuaderno para sencillamente escribir lo que sea, cualquier cosa sobre la

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Aquí Gastón, observado por el ojo izquierdo de una lechuza

que quiera o necesite escribir;  y fue justamente releyendo esos cuadernos donde me reencontré con un montón de situaciones, sensaciones, pensamientos, personas e ideas que me motivaron muchísimo y me dieron una especie de marco sobre el cual componer o desarrollar cierta idea conceptual del disco. De ahí la recurrencia a ciertos temas como el traslado o el movimiento de un lugar a otro, el paso del tiempo…Por otro lado NAVE también es un disco muy “visual”, evoca imágenes, cita lugares… En el tiempo que estaba componiendo el disco volví a mirar ciertas películas que me han gustado mucho y que creo tienen que ver con cierta búsqueda estética del disco, al menos como disparador, después obviamente el resultado final puede no tener una conexión muy explícita con la referencia, pero el germen está ahí. Lo mismo con ciertos discos y bandas que volví a escuchar. Fue como buscar esas cosas (las que fueran) que me hayan movilizado en algún momento, para empezar a gestar algo nuevo para mí.

 . ¿Cómo considerás que se constituye la relación entre música y política (y dentro de ésta, la relación entre música y mercado)? ¿Cuál es tu visión del paradigma musical actual?

 La música como hecho artístico, como forma de expresión humana, es producto de un  contexto histórico. A su vez, la política es desde los comienzos de la humanidad, la generación de mecanismos para una construcción social. Independientemente de cuál sea el sistema político que el hombre tenga en un determinado momento histórico, la música aparece como producto de ese contexto. En La Plata, como  consecuencia de un determinado contexto, han emergido en los últimos años muchos músicos que se han instalado de manera independiente en la escena sin ningún tipo de vínculo con empresas discográficas. Esto manifiesta la riqueza artística local y la capacidad de recepción de productos independientes.

 . ¿Cómo se relacionan –si es que lo hacen- tu carrera musical con tu carrera docente?

Creo que hay un feedback constante entre una y otra. Aprendo mucho de los alumnos en general, siempre surgen situaciones que me plantean interrogantes acerca de varios

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Precaución: Obreros trabajando.

temas. Algo importante creo que es tomar conciencia que en la situación de clase ya estamos haciendo música desde el principio (sobre todo en materias directamente relacionadas a la composición) en lugar de pensarla como algo que está fuera de alcance y a lo cual podemos acceder una vez que manejemos ciertos elementos o temas, como si fuese una cuestión cuantitativa. He descubierto mucha música y muchos músicos a través de alumnos; siempre hay un momento durante las clases en el cual alguien dice “escuchaste esto?” Ese intercambio de información me parece vital.

 . Por último, la música, en tanto categoría estética, contiene un valor histórico que la trasciende, ¿Crees que la música funciona como un reflejo de una sociedad en un tiempo y espacio determinado, o más bien posee un universo particular en sí misma que no necesariamente es equivalente al afuera en donde está inserta? ¿Cómo ves la relación entre música, literatura, e identidad?

La música es producto de un contexto histórico, tanto como la literatura. Las artes son elementos claves en la conformación de la identidad. 


 

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Rosana Gutierrez: «Para el segundo semestre me gustaría ser una escritora del reviente»

ENTREVISTA

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Por Pablo Contursi

 

Rosana Gutierrez_Caceria de guanacosCredo quia absurdum est. La editorial Aurelia Rivera publicó en 2015 Cacería de guanacos y otros deportes de riesgo, segundo libro de Rosana Gutierrez. Esta nota es un intento por descifrar los misterios de una literatura que comienza en la aventura de una búsqueda imprecisa y que desemboca en un lugar y un tiempo no menos kafkianos que la Argentina contemporánea: allí donde el eterno retorno, el progreso y el subdesarrollo son las caras de una misma y cada vez más devaluada moneda.
Cacería de guanacos y otros deportes de riesgo se consigue en librerías Galerna y Hernández.

 

P. C. —Como es la segunda entrevista que me concedés, pasaré por alto algunas preguntas típicas para adentrarme en cuestiones polémicas, que son las que concitan el interés público y aumentan las ventas internacionales. ¿Cuál fue el proceso de escritura de Cacería de guanacos?

R. G. —Esta es una pregunta difícil de contestar porque el libro lo escribí primero en guaraní y luego lo traduje al danés, y lo que quedó en realidad es bastante incomprensible para toda la región occidental de oriente, e incluso, para mí misma. Sin embargo haré un esfuerzo por recordar.

Me parece que la idea de Cacería de guanacos la saqué de un libro de física cuántica que explica las leyes de la termodinámica y otras estupideces por el estilo. Recuerdo levemente que yo estaba en el patio de casa esperando que pasen los loros cuando uno de ellos cagó la portada del libro que mencioné anteriormente. El libro se arruinó para siempre así que no sé bien de qué trataba, pero igual, de las leyes yo me quedo con la número dos porque me parece mucho más adecuada para develar los vericuetos más intrincados del ser y la nada. Como diría Deleuze, «un creador es un ser que trabaja por gusto», cosa que en mi caso no aplica porque a mí no me gusta casi nada, y mucho menos trabajar. Excepto los guanacos que me resultan animalitos muy simpáticos creados por algún ente superior, llámese Dios, Buda o Lacán.

Más o menos así fue la cosa, ahondar en detalles sería en vano porque lo importante es la mirada del lector y la de los críticos literarios que consideran a mi libro algo «aún no leído», aunque en otros países se hablaba bastante de él.

 P. C. —De acuerdo con aquella consabida discusión sobre tu anterior libro, en la que tanto Paul Auster como Haruki Murakami debatieron en The Ellen Show y Saturday Night Live, Marcelino Retamar afirmó: «Un tutiplén es el elemento único de un conjunto distinto a todos, un ejemplar que a la vez es la especie, una clase que a la vez es el elemento único, y además es toda excepción a esta regla, y además es toda excepción a cada una de esas excepciones». ¿Qué pensás de eso? O sea, ¿qué es un tutiplén y para qué sirve?

R. G. —Es muy interesante esta pregunta, que me hicieron, contando ésta, exactamente doscientas cincuenta y tres veces; y nunca quise responder con la verdad, cosa que tampoco haré ahora porque no existe una verdad única sino una pluralidad de opiniones acertadas o no respecto a cualquier asunto.

Un tutiplén es un fragmento de algo inespecífico e inclasificable, como por ejemplo, un cacho de molécula o un chuflo de esos que hay en las cocinas de la mayor parte de los hogares de la patria.

Yo soy muy patriota, puedo jactarme de eso, por eso todos los 25 de mayo como pastelitos pero de batata porque el dulce de membrillo no me gusta, o mejor dicho, me gusta pero no en el pastelito. De todas maneras, a la hora de elegir me quedo con la crema pastelera, y si es en una ensaimada, mejor.

Pero volviendo al tema de los guanacos que es lo que importa, no pienso hablar del asunto y no te lo quiero volver a repetir.

 

El placer de la lectura. En Consideraciones acerca de tutiplenes y otros frutos del mar, libro editado en 2008, Rosana Gutierrez nos hace notar que una reflexión, una narración, un poema en prosa o una anécdota humorística pueden desviarse hacia todas las direcciones posibles, o incluso hacia ninguna en absoluto, sin provocar en los lectores la mínima molestia.
Muy por el contrario, ustedes verán, cuando en esa clase de caprichos hay disfrute. Prueben.

 

P. C. —¿Hay algún autor actual que puedas considerar una influencia? Me refiero a escritores que sé que leíste, te tiro nombres y respondé rápido, tenés 10 segundos (luego sonará la chicharra y Bariloche quedará lejos, demasiado lejos): John Berger, Carlos Busqued, John Irving, Mario Levrero.

R. G. —A John Berger lo vi una vez en Canal A, me influyó mucho en el sentido de que al día siguiente decidí redireccionar la antena para poder ver el 11 donde pasaban a Tinelli y todos bailaban y tan contentos.

Carlos Busqued es un gran catequista. Me enseñó a amar y temer a Dios e influyó mucho en mi vida, sobre todo una vez que fuimos a tomar unas coca-colas y como pedimos hielo nos cobraron un ojo de la cara. Por eso ahora uso este parche tan lindo que podés ver.

John Irving marcó un punto de inflexión en mi vida porque leí un libro de él que me regaló una amiga que se casó hace poco con un señor que parece extranjero y no me invitó a la fiesta. Todo esto que te digo lo sé del Facebook pero pude haber malinterpretado la foto y que en realidad el marido no sea extranjero sino que haya nacido en Palermo o Burzaco y sus padres, que eran psicoanalistas, le hayan puesto un nombre raro.

Mario Levrero es, quizás la única influencia de la que no reniego. A Levrero no le gustaba escribir. Sufría mucho escribiendo, le costaba un huevo ponerse a hacerlo porque en Uruguay las cosas no estaban ni están tan bien como acá que ahora todo se hace con gran alegría, ¿nocierto?

 

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P. C. —La alegría es una cuestión relativamente importante, es cierto. Pero más importante aún es contemplar a la Naturaleza en su maravilloso y misterioso esplendor. ¿No te parece? A propósito, volviendo a los asuntos que nos convocan en este ameno diálogo, ¿tenés alguna cosa que decir sobre los usos de la tecnología de hoy en día en cuanto a comunicación y redes? Presenciamos con cierta inocencia y entusiasmo el surgimiento de los blogs allá en los años del post-delarruismo, cuestión gracias a la que conocimos a personas interesantes, divertidas y algún que otro desquiciado. ¿Tiene sentido reflexionar sobre internet, ahora que pareciera ser parte de la naturaleza misma, como el aire, el agua y el imperialismo?

R. G. —Antes que nada quiero desmentir los dichos que en su momento me acusaron de haber votado a De la Rúa y así ocasionar la catástrofe social de 2001 y los años que siguieron hasta 2064.

El único sentido que tiene reflexionar sobre internet es el sentido opuesto. Es decir, ¿qué hay en la antípoda de internet? ¿Qué se esconde detrás de las pantallas de los ordenadores? ¿Es acaso el sistema táctil, tan en boga a partir del desarrollo de los teléfonos celulares inteligentes, un modo de autoerotismo? ¿Qué tan inteligentes son dichos teléfonos?

Y por otro lado, respecto de la alegría, opino que es necesaria para convertirse en el alma de las fiestas y que todos te inviten a comer gratis.

P. C. —Ha sonado una chicharra pero no hubo ninguna consecuencia pues el jurado está entretenido jugando al Boggle. Sigamos. ¿Qué diferencias y qué similitudes encontrás entre éste libro y Consideraciones acerca de tutiplenes y otros frutos de mar? ¿Coincidís con Gwen Mansillas, que famosamente declaró: «Tras un velo de humor, Rosana Gutierrez indaga en los aspectos más tremebundos de la existencia»? En efecto, algunos textos de Cacería… no tienen nada de humorísticos.

R. G. —Yo creo de que sí. Pero me consta también que la gente se ríe porque me mandan fotos. Las fotos no mienten, te lo digo con conocimiento de causa porque tengo una hija fotógrafa y ella no miente desde que cumplió años. Es una promesa que le hizo a su marido y yo, en las cosas de pareja no me meto.

La similitud que hay entre los dos libros es que son de la misma editorial y participaron en él los amigos de siempre que son los que me quieren y respetan. No como «otros» a quienes no voy a nombrar, pero es justo decir que me han hecho sufrir bastante con sus desplantes y compulsión a querer venderme productos que no necesito. ¡Válgame Dios!, cuánta gente ruin, ¿verdad? Y mucho más en estos tiempos de menemato irredento.

 

El poder de las palabras. No emprender una entrevista típica, con preguntas y respuestas típicas, fue un arreglo al que Rosana y yo llegamos luego de una breve negociación.
Lo que resulta de eso es una probable extensión periodística de un discurso que, ya desde la época en que ella lo ejercía en su blog Resacas, poco después de la crisis del 2001, no necesita de otra cosa que imaginación, humor y ganas de usar el lenguaje —para conversar con otro, para leer, para escribir— sin prestarle demasiada atención a la realidad.
Y así, el título de una nota puede contener entrecomillada una frase que no aparece en ninguna parte de la entrevista.

 

P. C. —Me doy cuenta de que cada cosa que pregunto desemboca en respuestas que sólo cabría dilucidar enteramente luego de un pormenorizado estudio sociológico, ambiental, histórico, urbanístico y metafísico. Por favor, recomendá a nuestros queridos lectores alguna película, serie, música o algún evento deportivo que merezca la pena observarse con regocijo.

R. G. —La música es importante: si no es lo más importante, por ahí andamos. Hace un tiempo me compré un piano por esta firme creencia que tengo y con gran ilusión, pero todavía no pude encontrar el botón de power que hace que funcione y salgan de él bellas melodías. Es posible que me lo hayan vendido fallado porque lo compré por Mercado Libre y el vendedor no tenía gran reputación.

Veo muchas series, recomiendo todas las que sean de lugares raros como Estocolmo, Eslovenia o Islandia. No me acuerdo los nombres pero si gugleás seguro que están, porque en Google está el verdadero conocimiento universal.

Sin ir más lejos, el otro día encontré un tutorial que me enseñó a arreglar la termocupla del termotanque. Parece complicado, pero en realidad es una pavada, así que es muy posible que me compre un termotanque en un futuro no muy lejano.

P. C. —¿Qué te gustaría hacer en el futuro?

R. G. —Yo tengo formación punk, si escuchás mis discos con atención podrás percibir un cierto desasosiego respecto del devenir, sin embargo a veces pienso que tal vez haya futuro y ahí es cuando imagino algunas cosas para hacer pero te las cuento en un rato porque puse un cacho de pizza en el microondas y ya hizo pip. Aguantame un toque.

Es una pizza de muzza que pedimos hace dos noches pero está bastante buena igual. Estas son las cosas importantes: la durabilidad, la resistencia. A mí me gustan mucho las cosas que resisten a la indiferencia, como los cáctus, como los pobres, como esta pizza.

El futuro ya llegó, dijo el Indio y también dijo: «pero, ¿no cabe todo lo tuyo en una maldita valija?» y más o menos este es el quid de la cuestión. Esto viene a cuento de algo que ahora no me acuerdo y si no me acuerdo es porque no es importante.

Para que no queden dudas: yo tengo mis ilusiones, ¡claroquesí!

Acá tengo una lista de cosas que quiero hacer en el futuro pero es íntima. Yo a vos no te pido que me cuentes tus cosas ni que me des a leer tu diario íntimo. Espero que sepas comprender y aprovecho la ocasión para mandarle un saludo cordial a todos los que me conocen.

 

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[Pablo Contursi: entrevista, edición]

[Michelle Ortiz Gutierrez: fotografía 1, living
Micaela Borgia: fotografía 2, plantas
Rosana Gutiérrez: fotografía 3, selfie]

CaosversacioN(es) – entrevista a Juan Lázaro Rearte.

Juan Lázaro Rearte, mezcla de pez espada y barco de tres velas verdes, es Doctor en Letras por la Universidad de Buenos Aires y docente de Literatura Alemana y de Estudios de la Literatura Moderna (UNGS). Tradujo obras de Klinger, Humboldt y Schiller, entre otros autores. Es parte del grupo teatral Los últimos tres, con el que estrenó Bulbus, de Anja Hilling (2011), además de textos propios. Como poeta participó de numerosas lecturas y performances, y es autor de Póstuma (Cencerro, 2004), Happy Hour (Cencerro, 2005) y de Últimos 55 min de la mañana (Flora y Fauno, 2009). Como narrador, sus relatos se incluyeron en antologías como 8cho y och8. Actualmente, prepara un nuevo libro de poesía: Teoría del archipiélago.
Le agradecemos con un fuerte abrazo de foca que nos acompañe.


Foto de portada: Juan Lázaro Rearte, enguarachizado.

(Nota del entrevistador: Actualmente Juan tiene unos 200 años más que en la foto que nos envío para la portada. Ustedes sacarán sus conclusiones -la parte izquierda de su cabello ya es un copo de nieve cósmico-).

. La antología Muchachos desnudos bajo el arcoíris de fuego (1979), realizada por Roberto Bolaño, afirma que “la poesía –tal vez la más alta expresión estética- es la cenicienta de la literatura”. Por otro lado, recuerdo (quizás falazmente), un ensayo de casi la misma época (un añito más tarde, 1980), en donde Amado Tiempo (sin relación con César Tiempo) defendía con sospechosa ferocidad que “la poesía, menos que un capricho dieciochesco, es la literatura verdadera” (el subrayado es mío). Tomando en consideración que esta entrevista es (también) una arrimada a tu libro de poemas Últimos 55 min de la tarde (2008), la primera pregunta en cuestión es ¿Cuál considerás que es el lugar de la poesía en la literatura de hoy? ¿Es posible hablar de poesía actual y que la misma sea más que un plagio de plagios? Y en un plano mayor, ¿Crees que sería posible considerar, hoy día, algo así como una poesía (o por qué no, una literatura en general) de vanguardia?

No me gustan las definiciones unilaterales de la poesía, aquellas en las que se dicta un un principio o una verdad concluyente, y menos en épocas como la actual. Si bien me divierte leer esas sentencias, me da la impresión de que se trata de formas de exclusión de la práctica poética. Ahí donde por medio de una maniobra retórica se adosa a la poesía el valor de verdad y de lo inmanente, me da la impresión de que un poeta querría desprenderse de lo “poético”, quizá porque, en particular, esa propiedad de lo poético es la huella de una cierta percepción de la realidad. Esa cosa queda enriquecida por la sensibilidad, pero también queda libre de futuras percepciones, no deja de ser un objeto

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Portada de Últimos 55 min de la mañana.

para que otros lo agarren con sus manos o lo vean con sus ojos. Me sorprende cuando algunos autores sienten incomodidad por la emergencia de la crisis política. En la medida en que hay relativa tranquilidad social, desde luego es más sencilla una práctica literaria ligada al placer, pero cuando, como sucede actualmente, las corporaciones económicas se apropian del poder político, el poeta debería pronunciarse como intelectual, como un actor político, no por ocuparse de la política en su obra, sino simplemente porque la poesía guarda reflejos de su época y porque su materialidad es social. Ese es el lugar en el que siento que la poesía no deja de ser actual, ni deja de perder su interés social ni estético, no por ocuparse de la actualidad, sino por ser ella misma presente. En ese sentido quizá pueda hablarse de “vanguardia”, como producción histórica más que como anticipación.

. El poema 31 sentencia: “Pancho Sierra contra la tecnología empieza que / querido santo pueblo, si ventanas y espejos / nos miran te pido que no dejes que / los hombres mueran por computadores / los hombres sean computadores / los hombres sean dominados por los computadores / y el futuro será nuestro”. ¿Cómo interpretas la relación entre la literatura y la tecnología (no sólo como plataforma –como blogs, wordpress, etcétera-, sino también como mecanismo de producción) en la era digital?

Hay una relación todavía muy rica por explorarse. Desde los tempranos blogs, tímidas formas de hacer pública la producción, hasta las antologías nacidas de contactos por redes sociales, pasando por revistas virtuales, hay una diversidad sorprendente, que por un lado converge a formas ya conocidas y que simplemente se alimentan de innovaciones técnicas, pero que por otro lado se dirige a nuevas formas, que incluso aspiran al fortalecimiento del libro, como el financiamiento colectivo, una forma de participación muy interesante, que podría tensar y redefinir la relación entre el autor y el editor de poesía. De todos modos, se encuentra en estudio cómo los registros del autor se dispersan en tantísimas fuentes, hasta qué grado de lejanía de su estilo el autor está dispuesto a alejarse de su estilo. Es interesante porque la palabra se vuelve menos exclusiva, y se genera una mayor

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Juan Lázaro Rearte, observado desde los ojos de una hormiga atómica.

transparencia e inmediatez, si dejamos de lado que las plataformas están económica y socialmente determinadas y que, por supuesto, tienen una opacidad que no escapa a nadie. Por otro lado, esta percepción optimista, en especial en lo que respecta a la relación con lectores y otros autores, puede coexistir con una cierta prevención en cuanto a no perder la práctica manual de la escritura o la relación con el papel y con ciertas operaciones y sensaciones que heredamos y que sería bueno legar. En este sentido, pienso en la escritura y en la lectura como actividades que también necesitan de cierta soledad.

 . ¿Cuáles son tus inspiraciones/influencias? ¿Qué personas admiras y por qué?

Para serte franco, depende del día! Tengo entre mis autores más cercanos poetas tan disímiles como Lord Byron y Thomas Kling, Juan Gelman, Romina Freschi y Ian Curtis. Las obras de Bettina Brentano también me resultan extraordinarias, y desde luego Alejandra Pizarnik. De muy chico estaba interesado en la relación entre la poesía y otras artes, especialmente la música y la pintura o el dibujo, así que los muchos descubrimientos de David Bowie que hice en distintos momentos en buena medida condicionaron mis inquietudes. Como siempre el momento de escritura tuvo para mí mucho de búsqueda, cada partida supuso siempre un conjunto de pertrechos: música y libros para ensanchar el camino.

Me resulta admirable Gelman. Cuando leés su obra de juventud te encontrás con un maravilloso material en estado de formación, desde Violín e incluso Gotán, y su recorrido político, intelectual y artístico consolida ese material y lo vuelve de una densidad formal extraordinaria y al mismo tiempo de gran ligereza sonora. A veces me da la sensación de que la historia argentina atraviesa la lengua de Gelman desde los años ´60 hasta pasado el 2010.

. ¿Se entrelazan tu trabajo como docente universitario/investigador y tu trabajo como escritor más propiamente dicho de ficción –aunque habría que discutir el término-?

Es inevitable para mí que esos trabajos se entrecrucen. Me gusta estar atento y en todo caso advertir y, siempre que sea posible, controlar esos cruces, pero a menudo sucede que una idea surge en el trabajo de traducción o seleccionando imágenes para preparar una clase. Ahí es más involuntario el cruce. Todos esos materiales, en particular los de la literatura que transparenta los procesos de consolidación o de crisis de la Modernidad me resultan muy atractivos y me llevan a plantear el cruce de la ficción con la realidad en la escritura creativa. También me pasa con otras actividades que, sin ser trabajos, requieren un gran esfuerzo, como las tareas vinculadas a la paternidad, o simplemente cocinar. Algo de esas tareas que nos desafían continuamente nos ponen a menudo en una hipotética situación creativa y luego podemos tomar de esas experiencias reales o imaginadas materiales para una cierta construcción.

. En tus poesías (pienso en el poema número 21, 27, y 45) hay una fuerte interrogación sobre el yo (el yo metafísico y el yo en tanto cuerpo), y sobre el tiempo. ¿Qué papel juega tu poesía para entender la construcción del yo? ¿Se podría pensar que el tiempo funciona como su condición de posibilidad? ¿Qué relación crees que existe entre poesía e identidad?

Considero crucial la temporalidad como condición tanto para la construcción del yo como para el despliegue del ser, desde el momento en que un sujeto puede percibir un mundo y expresar su yo como lo distinto de esa percepción, el mundo se revela y el lenguaje tiene la misma temporalidad de la vida. A diferencia del tiempo entendido como fracción productiva, alienante y repetitiva, me gusta pensar que hay una identidad que puede ser única y que al mismo tiempo puede guardar un vínculo con los otros, no sólo como una generación de artistas, sino también en la construcción de una identidad con los pares, con los compañeros, una identidad que se construye, especialmente, en el hablar y en el pensar con otros.

.¿Qué autocrítica realizarías de tu propia obra?

Cuestiono mi indisciplina. Me gustaría ser más ordenado y metódico. Por un lado, encuentro un gusto en la dispersión de papeles y versiones, me sorprendo y me enojo y eso es parte de un trabajo que tiene sus desencuentros y sus momentos gratificantes, pero también sucede que por esta escasa capacidad para someter el descontrol puedo perder de vista el punto de llegada en el trabajo de construcción. Cuando trabajo en prosa, siento que

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Otra publicación muy recomendable de Juan, junto a María Jimena Solé, editada por Prometeo (2011).

el camino es ascendente y zigzagueante, así que tiendo a ser más cuidadoso, pero no así cuando trabajo en poesía. Esos son los momentos en los que, como te decía antes, me ocupo más por “ensanchar” el camino que en darle certidumbre.

. Como última pregunta nos gustaría darte un espacio para que nos compartas una opinión sobre tu visión acerca de la relación entre la literatura y la política actual.

La literatura tiene una relación indelegable e inevitable con la política. Ya sea que hablemos de la práctica de una y otra y de las instituciones que se vinculan con ellas, pero también de la idea de sociedad o de país que animan a un autor, a un conjunto de artistas o a un dirigente político, sin contar con que un artista es un actor político y que su práctica es política. En el ámbito académico, por referirme al espacio social de la universidad más que al micromundo de prestigio de docentes e investigadores, esa relación es intensa pero creo que debería ser todo lo intensa que pudiera ser. En un contexto como el actual, en el que, como nunca antes se produce un doble fenómeno de transferencia de la riqueza, de bienes, de capitales culturales y de recursos y de un consecuente proceso de concentración, quisiera que, dejando de lado a los escritores que prefieren ser cómodas figuras de un disenso intelectual trucho, supiéramos estar a la altura de las circunstancias. No me animaría a decirle a ningún escritor, a ningún lector qué hacer específicamente, pero sí me parece necesario un esfuerzo por pensar y discutir el presente, esa actividad, aunque más no fuera desordenadamente y sin una dirección definida, eso brindaría un pequeño pero importante contrapeso frente a este fenómeno que en los medios y en la producción de materiales culturales se vuelve ominoso, y quizá por familiar, siniestro.

Carlos Alonso: «No imagino el futuro sin música»

ENTREVISTA

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Por Pablo Contursi

 

Una versión única de uno mismo. Creador de Uno X Uno, propuesta que funciona a la vez como banda y proyecto solista, alternada o simultánea mezcla de punk y electrónica y psicodelia, y ritmos de jazz (excepto durante 2011), y letras con imágenes oníricas, de un surrealismo crudo, no pretencioso, Carlos Alonso responde preguntas de alguien que participó en el grupo (en 2011). Y habla del pasado, el presente y el futuro.

 

—¿Cómo fueron tus inicios en la música? ¿Cómo llegó a vos tu primera guitarra?

—Tengo siempre muy presente que en casa, vivíamos en el Barrio Los Eucaliptos, en Ruta 8 kilómetro 32,800, en ese tiempo Partido de General Sarmiento, un barrio de muy pocas casas, fuimos a vivir ahí a mis cuatro años, en esa casa había una guitarra criolla. Se escuchaba mucha música los fines de semana. A mi papá siempre le gustó cantar tangos, lo hacía muy bien, solía venir a mi habitación a tocar y cantar, siempre me llamó la atención cómo lo hacía, su voz… Con el tiempo me di cuenta de que él no sabía tocar la guitarra, la usaba a modo de acompañamiento rítmico, como apoyo para poder cantar.

»En el barrio había una profesora de música, teoría y solfeo, y venía de Capital una o dos veces por mes un profesor de guitarra del Conservatorio Fracassi. Empecé a estudiar ahí, al mismo tiempo que estudiaba pintura y dibujo y danzas folclóricas. Durante siete años estudié música y guitarra. A fin de año nos llevaban al conservatorio, donde nos evaluaban, para poder continuar el año siguiente. Me recibí de profesor de teoría y solfeo… y apuntaba a ser un concertista de guitarra.

»Hasta que apareció el rock. Eso hizo que cambiara todo para siempre en mi vida. Trece años, 1963: dejé de estudiar y comencé a ensayar con un grupo en el que participaba mi hermano dos años mayor, con compañeros del secundario. Yo recién terminaba la primaria. A los catorce años toqué por primera vez en vivo. Este año se cumplen cincuenta y dos años de otro rock en mi vida. Durante todo ese tiempo mi guitarra continuaba siendo la de mi papá, pero… cuando comienzo a ensayar, no se escuchaba. Era una guitarra de estudio criolla, cuerdas de nailon… por lo que, al cabo de un tiempo, aparece una guitarra eléctrica en casa, comprada en Casa América. No me olvido más el día que regreso de la escuela, entro a casa, y sorpresivamente para mí, veo apoyada sobre un sillón una guitarra eléctrica, de cuerpo entero, de media caja, brillante, de color tornasolado… No había nadie en casa».

 

—¿Cómo surgió tu interés por la música electrónica? ¿Qué dispositivos usabas en los inicios? 

—Después de tocar durante muchos años diferentes formas de rock, con distintos músicos y grupos, comienza a surgir en mí una búsqueda de expresión más personal, muy difícil de poder compartir con otros músicos. Disuelvo el grupo en el que venía tocando, había comenzado a escribir poesía y componer temas, y ya tenia algo de mi nueva música: Los Peores del Barrio, difícil de sostenerlo a pesar de que me gustaba mucho cómo sonaba… Fundamentalmente porque los músicos no terminaban de entender mi propuesta conceptual, poética, sonora, visual. Esta determinación fue muy importante para mí, porque ya estaba decidido a comenzar una nueva etapa, desde otro lugar, donde pudiese mixturar mis conocimientos de música con la electrónica. Tocar libremente, no respondiendo a ningún patrón estético particular.

»Paralelamente a la música, estudié en la universidad: soy ingeniero electrónico. Lo hice como una manera de estar en contacto con válvulas, transistores, amplificadores, música también… Con otro amigo universitario llegamos a traer efectos Electro Harmonix de Estados Unidos, y los copiábamos. Luego los comercializábamos en Talcahuano, en las pocas casas de música que había en ese momento, con cierto éxito.

»En una pequeña habitación de casa, me encierro durante un tiempo con ciertos aparatos. Recuerdo una computadora Yamaha CX5M. Traía sincronismo MIDI, tenía unos presets de sintetizadores, y algunos presets de drums; y la utilizaba con un controlador Yamaha K10. El set se completaba con ciertos micrófonos de contacto, plásticos, papeles, un bajo Steinberger de grafito, que en ese momento y hasta 1993 fue mi instrumento principal, con el que componía. Después sumé una caja de ritmo Roland 707, más un flanger a cinta Morley, más un octavador Boss, más diferentes efectos sonoros, radios de distintas especies, FM, AM, etcétera… Todo objeto sonoro que estuviese a mi alcance. Utilizaba un sikus procesado… Con el tiempo me di cuenta de que lo que había creado era lo que siempre busqué: tocar libremente, sin ningún tipo de ataduras ni preconceptos. Desarrollar mi propio lenguaje, no depender de nadie, hacer música libremente.

»Nunca fui de escuchar demasiada música. No sabía, no tenía idea de que paralelamente a mi música existía todo un movimiento conceptual afín en otras partes del mundo. La electrónica fue la herramienta conceptual que me permitió responder a una pregunta que desde mucho tiempo atrás rondaba en mi cabeza. ¿Cómo sería tener sesenta años y estar haciendo lo único que me interesa en la vida: música?»

 

Horacio «el Maestro» Contursi. A los álbumes Flores Japonesas (1997), Guerrillero acústico (2001) y Melodías gigantes (2005), se suma en 2014 la edición de Impresionante a través del sello Prius. Esos cuatro discos reflejan un período de casi veinte años en el que Horacio Contursi integró Uno X Uno. Grabado en 2010, con Alonso en guitarra y voz, Jerónimo «Jarpek» González en guitarra y efectos, Héctor «Dr. Kaoss» Ongarato en bajo, y mi viejo en batería, puede escucharse acá:

https://priusdiscos.bandcamp.com/album/impresionante

 

—¿Qué instrumentos, efectos y equipos preferís? En relación a esto, y a la producción de sonoridades, he visto que te gusta cambiar, probar y experimentar constantemente. ¿De dónde surge eso? ¿Creés que tu formación como ingeniero influyó de algún modo en tu vida musical?

—Instrumentos. Desde 1993 volví a tocar la guitarra. Me interesa tener diferentes posibilidades tímbricas, sonoras. Siempre estoy en búsqueda de personalizar mi sonido, mi forma de aproximarme al instrumento. Tuve una época de sonar con el bajo muy al frente con un sonido contundente, y los temas eran compuestos a partir de eso: el bajo como protagonista principal. Como así también, un tratamiento rítmico a partir de programaciones y demás.

»Como guitarrista continúo en la búsqueda. Dejé atrás, creo que no definitivamente, usar un sonido crudo: guitarra, cable amplificador. Mi forma de tocar tiende a eso, seguramente en algún momento aparecerá nuevamente. Y ahora estoy investigando diferentes efectos que agrego y quito de mi set todo el tiempo, tratando de imitar el sonido que tengo en mi cabeza, cómo quiero que suene la guitarra. Utilicé una guitarra de jazz de caja, con un encordado 0.13, durante mucho tiempo, que me permitía muchos graves, no teníamos bajista… Y un sonido crudo: guitarra, cable, amplificador.

»En este momento mi búsqueda va por otro lado. Esto también, entre otras cosas, tiene que ver con que somos un trío. Aunque siempre me interesó la presencia de graves en mi sonido. Estoy con la necesidad de ampliarlo tímbricamente, hasta lugares impensados por mí. Durante un tiempo utilicé una guitarra de media caja Gibson Chet Atkins Tenneessee, más para un formato canción, que el grupo también tiene. Desde hace unos años estoy usando una guitarra Gibson de cuerpo macizo L6, que me da otras posibilidades sonoras. Esto es en el plano eléctrico.

»El set electrónico-experimental va por otro camino, aunque en un punto se cruzan ambos sets. Básicamente el cerebro del set, ademas del mío, es una Roland Groovebox. A partir de eso se acoplan otros objetos sonoros: Arturia MicroBrute, radios, minidisc, CD player, mics de contacto, Akai MiniAK, Korg MS-20, Elektron Machinedrum, y algunas cosas más… Estoy experimentando con el uso de diferentes instrumentos constantemente. Soy muy inquieto en ese sentido. Dependen mucho mis composiciones de lo sonoro y visual, lo cual hace a todo mi set muy dinámico, todo el tiempo. Mi formación técnica creo que influye en mi música, aunque muchas veces trato de desprenderme de esto. A veces  lo logro, otras no, para bien o mal de mi expresión  sonora».

 

—¿Que música estuviste escuchando ultimamente que te haya gustado o llamado la atención? 

—A pesar de que, como dije, no soy de escuchar mucha música, estoy al tanto de lo que está ocurriendo. Pero me pasa como cuando miro cine, veo muchas películas que me interesan, pero no hago hincapié en sus nombres: sí en sus historias. Cuando estoy solo en casa, es mi tiempo de poder escuchar música. Me cuesta cada vez mas sorprenderme. Pero debo decir que hay muchas músicas en este momento por demás interesantes, en diferentes países, incluso en Argentina. Pero obviamente lo mejor no está en la superficie. Las mejores búsquedas siempre ocurren en las profundidades.

»Pertenezco al rock en el sentido más amplio de la palabra. No lo encuentro en lo que actualmente el mercado define como rock. El rock está en otros lados: en cierto folclore, no el festivalero arengador, ni el pseudo folclore pop. En cierto jazz, no en los que constantemente están demostrando todas las escalas que pueden tocar. En ciertas experimentaciones sonoras: aunque ha crecido la escena, hay muy poco contenido… Se transformó, en muchos casos, en un espacio contenedor de mediocres que no llegan a músicos. En cierta electrónica con concepto. Pero en muy pocos escucho rock».

 

En el año en que Fito Páez nacía, Carlos Alonso ya tocaba rock. En 2016, Uno X Uno cumple tres décadas de existencia. Puesto un gorro de periodista “de facto”, noto que haber tocado con ellos en 2011 me da un punto de vista único.
¿Cómo desaprovecharlo? Alonso tocaba rock en una época en que ni Spinetta
ni García tenían mucha idea sobre el asunto…

 

—En tu carrera estuviste cerca de especies de músicos que suelen considerarse muy distintas: rockeros, jazzeros, electrónicos, etc. De las mil anécdotas que viviste, contame alguna que hoy en día te resulte especial, conmovedora o graciosa.

—Anécdota 1: “Freaks en 1983”. Los Peores del Barrio: Mix de tango, psicodelia, punk, dark. Teníamos una estética muy oscura, no habitual. En las ropas pintábamos rostros… Luces azules, máquinas de humo. Crudeza, violencia… Nos invitan a una especie de fiesta presentación de una revista en San Miguel, obviamente la gente no entendía nada, quiénes eramos, qué tocábamos… Hablo de 1983. Cuando salimos del lugar nos estaban esperando unos seis o siete personajes, pseudo-freaks locales. Nos impedían pasar y nos pedían fervientemente merca, solamente nos gritaban: “¿Ustedes tienen, ustedes tienen?”, y además decían: “Ustedes consumen de la buena”. Imposible hacerles entender que tomábamos agua solamente (… algunos).

»Anécdota 2: “Tecno”. Uno X Uno: No recuerdo bien el año, a principios de los noventa. Se había puesto de moda el tecno, aunque nadie sabía muy bien qué tipo de música era, y menos en San Miguel. Se había inaugurado la discoteca Charly, del hijo de un actor famoso, y decide hacer ahí una fiesta tecno. Un amigo aprendiz de manager les dice que uno de los principales grupos de música tecno de la ciudad era Uno X Uno, y les sugiere que podrían contratarnos para la fecha. Por esos tiempos ya solíamos aparecer en medios gráficos, Clarín, Pelo, y demás. Vienen con la noticia. Yo le digo: “Pero ¿tiene idea qué tipo de música hacemos?”. Era nuestro período más oscuro, experimental, electroindustrial, noise… En definitiva, nos ofrecen un buen contrato para actuar, que terminamos aceptando.

»Llega el día: llevamos nuestro set, que era importante, con aparatos que obviamente no conocían. Probamos sonido. En esos tiempos no queríamos probar sonido antes de tocar… Éramos un trío: tecladista con sintetizadores y computadora, un guitarrista noise, y yo que cantaba y gritaba libremente, improvisando las letras, sobre lo disparado en el momento. Eventualmente me calzaba el bajo. Nos presenta un locutor. Estábamos sobre un desnivel y la gente bailaba abajo. Lugar lleno de gente, comenzamos a tocar… Yo subía después al escenario, en el momento en que se me ocurría. Al momento de querer hacerlo, aparece sorpresivamente un músico amigo que vivía en España: había venido unos días a ver su familia, y lee en el diario, suplemento “Sí” de Clarín, sobre nuestra actuación. Y se vino. Comenzamos a hablar, el grupo ya sonaba hacía un buen rato, hasta que decido subir. Comienzo mi performance, luces, humos, ruidos, flash, gritos… La gente luego de unos minutos comienza a reaccionar como podía. Los silbidos y gritos van en aumento, cosa habitual para nosotros. Yo continuaba cantando, siempre lo hago con los ojos cerrados. Uno de los plomos me hablaba, pero no le daba importancia, empieza desde abajo a tirarme del pantalón, queriéndome decir algo. La gente, a todo esto, su reacción era caótica, insostenible… A los cinco minutos termina nuestra actuación. Nuestro manager supervisor nos viene a buscar y nos llevan a una oficina donde el actor, que era Enzo Viena, su hijo y demás personas nos estaban esperando con un catering que jamás volví a ver en mi vida de músico. Muy buenas bebidas de todo tipo, el dinero prometido y un sinfín de disculpas por la incomprensión de su público. Y nos cuentan que habían llevado hacia unas semanas a un actor por demás respetado y conocido, haciendo un personaje de abuela italiana, y el publico también lo había echado… A modo de consuelo hacia nosotros».

 

—¿Te referís a Pepe Soriano?

—Sí, así es…

»Anécdota 3:Gracias a Dios”. Uno X Uno: 1986, presentación de nuestro primer trabajo editado, El infinito cercano, para el público y la prensa, en el Auditorio Santa María. No había demasiados lugares para tocar nuestra música, y decido hacerlo ahí, lugar donde se realizaban conciertos afines a nuestra propuesta. Arreglo con los que manejaban el auditorio. Lo único que me solicitan es que el espectáculo no sea pornográfico, cosa que no lo era… Traté de venderlo lo más simple posible, sin mencionar letras, luces, humo, y demás, para no asustarlos y que acepten. Sin tener en cuenta yo que era un lugar del clero: “Santa María”… como así tampoco pensar que la performance que realizaban al final del concierto dos actores del Conservatorio Nacional durante el último tema, “Melancólico tango”, los cuales aparecían imprevistamente, completamente desnudos, solo cubiertos por una pintura de color verde en uno de ellos y de color marrón en el otro, podía complicar las cosas. Los actores permanecían ocultos detrás del escenario, uno en cada punta, concentrándose  para su performance de alto contenido energético: desarrollaban una lucha violenta por objetos sin valor…

»Como era una de los pocos lugares donde tocábamos en los que podíamos invitar a nuestra familia, fueron mis padres, fueron periodistas, y mucho público, punks, pelos de todos los colores, que en ese tiempo nos seguían. Los recuerdo tomar vino sentados en el piso del auditorio. Los administradores del lugar, cuando llega el momento final del concierto, último tema, momento en que aparecen actores, se ponen algo inquietos… Tremenda performance visual y musical, y yo veía desde el escenario una situación rara: movimiento, gente que iba y venia… En un momento me piden que deje de tocar, cosa que no hago. Antes de terminar nuestro tema, se suben al escenario dos policías: violentamente se termina el tema. La gente suponía que eso era parte del concierto. Cae el telón  del escenario. Los policías queriéndose llevar detenidos a los actores  por pornografía, los actores queriendo reaccionar…

»La tensión va en aumento hasta que en un momento que decido intervenir. Y le grito a un sargento que estaba a cargo del procedimiento, si realmente sabia qué significaba “pornografía”. Contesta sin argumento alguno sobre la desnudez de los actores, a lo que yo les respondo delante de todos: “Pornografía es verte a vos, gordo, desnudo con esa panza”. Nunca sentí demasiado respeto por la policía. Fuera de reaccionar, el sargento decide terminar su intervención, y se retiran los policías. Afuera la gente pensaba que era parte de la presentación. Mis padres pensaban que estaríamos presos, y por otro lado, nos sirvió para que  la prensa se acerque a pedirnos una entrevista, para el Suplemento “Sí” de Clarín. Primer entrevista de Uno X Uno que oficializó nuestra existencia para el mundo rock».

 

Carlos Alonso _02

 

—Carlos, vos anduviste por Europa invitado por el Instituto Goethe, ¿verdad? ¿Cómo fue esa experiencia?

—Hacia fines de los ochenta y principios de los noventa participé de muchos ciclos que se hacían en el Instituto Goethe en Buenos Aires, muchos de estos ciclos presentados por Daniel Melero y su Catálogo Incierto, un pequeño sello que reunía a artistas que tenían otras búsquedas sonoras, experimentales, mal llamados. En el año 1991 fui invitado al proyecto “Ficción Disco”, intercambio cultural entre tres músicos alemanes y tres músicos argentinos, finalmente fuimos dos porque Melero se tuvo que bajar al ser invitado a participar en Soda Stereo… Fuimos Gaby Kerpel, músico de la Organización Negra, y yo.

»La idea del proyecto era componer música en base a nuestra mirada de una discoteca como espacio de creación, nuevas artes, multimedia… Acá la discoteca funcionaba, creo que lo continúa siendo, en gran medida, como un espacio conservador, donde la gente va a escuchar lo ya escuchado. En Europa el concepto es todo lo contrario: es un espacio donde se chequean nuevas tendencias en todos sus formas: sonido, música peinados ropas, tecnologías, etcétera… Mi trabajo se llamó “Disección 03”. Era mi mirada de no-discoteca, compuesto y grabado en Argentina y mezclado en Utrecht, Holanda, en CEM Studio, Centro de Música Electrónica [Centrum voor Elektronische Muziek], impresionante experiencia para mí. Luego el trabajo se presentó acá en vivo en varios lugares, en el auditorio del Goethe, en el Planetario, en una discoteca de Palermo, para lo cual estuve yendo durante una semana a probar mi música con diferentes tipos de cielos, seleccionados por mí para cada track».

 

—Recuerdo, además, que alguna vez me contaste una anécdota con Blixa Bargeld, guitarrista de Nick Cave y Einstürzende Neubauten…

—En 1995, invitado por el Instituto Goethe, Blixa Bargeld [pseudónimo de Christian Emmerich], realiza una performance de poesía, a la cual fui invitado. Blixa se interesa por mi música y me quiere conocer, esa misma noche de su presentación, charla que deriva en una invitacion a San Miguel, a pasar el domingo y comer, charlar y tocar. Noviembre del ’95, súper asado que tuvimos que modificar al momento por comida china, no comía carne… Pero sí bebía…

»Vino con su novia, una modelo alemana, bellísima, estuvo todo el tiempo con Luz, mi hija de 9 años. Se comunicaban mediante dibujos, que con el tiempo se transformaron en el arte de tapa de una pequeña edición realizada en secreto en cassette, Pic Nic Industrial… Luego de comer, beber, charlar, todo derivó en una jam en La Cabeza Graba, búnker tecnológico de Uno X Uno, tocando dos horas sin parar ni hablar: participaron Guido Miranda en guitarra acústica, Horacio Contursi en batería, y Blixa Bargeld y yo en guitarras. Filmación de Walter Temporelli. Estaban Néstor y Sabrina, una pareja de diseñadores artisticos amigos de Uno X Uno… No avisamos a nadie. En secreto, fue el manager alemán de Blixa, y un traductor del Goethe de Bella Vista. Memorable jornada… Con el tiempo la noticia trascendió».

 

Elefantes. Video hecho en 2007 para un tema de Melodías gigantes (2005).

 

—¿Qué te gustaría hacer en el futuro?

—No lo imagino sin música. Estoy en una etapa, y creo que cada día profundizo aun más la idea: la música ocurre en el momento y termina en ese instante donde el futuro ya pasó. No necesita ser registrada en ningún tipo de formato. La creación es eso. Ocurre, no busca ser registrada. Es un momento de magia, distinto, sin parámetros, de libertad. Si hay muchos receptores o nadie, no tiene que modificar nada, no tiene que ser un condicionamiento.

»Seguramente continuaré en mi búsqueda. En mi camino, con nuevos o viejos aparatos sonoros, lumínicos, nuevas o viejas formas de canción: no me imagino fuera de él. Aunque algunas prioridades han cambiado en este trayecto».

* * *

 

[Pablo Contursi: entrevista, edición]