Okupar!

“La Historia parece propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”
Rodolfo Walsh.


Desahucio. Desahucio y poder tendrán aquellos que miden el mundo con la vara de su mente perversa. Un poder infinitamente irreductible para extinguirse bajo sus propias pieles. ¡Para todas/os, todo! ¡Es hoy nuestro tiempo de Okupar! Okupar el espacio que habita entre las palabras y las cosas. El espacio entre el sol y lo detrás del sol. El espacio-espacio. ¡Para todas/os, todo! Okupar, en fin: tiempo de volcarse de actividades improductivas tales como leer y escribir, y componer música, y creer. Ya es tiempo. No importa que nos equivoquemos, si es nuestro error el que alienta a otros a errar. ¡Es tiempo de d – e – s – e – n – f – o – c – a – r ! ¡Y qué importa ya el gran aparato de desesperanza!, si a pesar de todo (o quizás porque existe) estamos vivos. Y estar vivos es nuestro acto revolucionario. ¡Y qué importan ya sus cárceles y sus fábricas de picar carne!, si es la poesía nuestro ariete de batalla. Y así la memoria de los que ya han muerto en la paranoia de la supervivencia no nos acompañará en vano. ¡Hay que Okupar! Okupar los muros; y así verás cómo, cuando la literatura haya tomado las calles, temblarán los grandes líderes del mundo. Okupar el inconsciente colectivo. Para todos los niños latinoamericanos que han muerto. Para los desaparecidos. Para los homosexuales. Para las mujeres asesinadas. Para los ángeles aborígenes. Para los árboles. Para mí. Para vos. Para los que fueron, los que son, los que quieren ser. Okupar desde la piel del cielo hasta las praderas mismas de nuestra conciencia. Y que sea para todas/os, todo. Y entre tanto, tú y yo somos la contrahumanidad. Es decir, la electricidad de la supernova microscópica de nuestras palabras. ¡Imagínate, chica! quizás dentro de cien o doscientos años algún estudiante de literatura pasará noches en vela desglosando los múltiples mensajes cifrados que nos escribimos entre líneas para decirnos todo eso que ya sabemos, pero que nos gusta decirnos de todos modos. Y será este el comienzo de nuestra foca-literatura. Entonces, literatuya. Después de todo, quién nos habrá visto la cara de soñadores…

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