Generación hashtag. Parte 2: Dimensiones de los (im)posibles

ESPANA-manifestacion-indignados-Valencia-EFE_CLAIMA20111015_0164_25

Se puede trazar un paralelismo concreto entre cierta teorización de Walter Benjamin acerca de la obra de arte y su status en la modernidad por un lado y, por el otro, el estado actual del obrar de lo político. Decía el filosofo alemán que los objetos de arte perdían su aura, su condición de originalidad, aquello que los hace ser lo que son, debido a la indomable reproductibilidad de la modernidad industrial. Algo similar esta ocurriendo con lo político. A tal punto que muchos pensadores, alertando esta funcionalidad, exhortan a asumir que el verdadero problema para el poder dominante seria que realmente pensáramos como dejar de hacerle el juego a esta religión existencial que es el capitalismo. El activismo contemporáneo, esa invitación a la acción que es retomada hasta por empresas trasnacionales que dominan el mundo (por ejemplo, las publicidades de Coca – Cola), estaría entonces, minando justamente las posibilidades del cambio que buscamos. Estamos en la era del marketing, y la política, dentro de este imaginario de lo posible, no deja de ser un mercado mas donde introducir productor conceptuales fácilmente reproducibles, consumibles, gastables y descartables. Como resultado de esto, la proclama transfigura en moda, o lo que es lo mismo, entra en el terreno de lo políticamente correcto. Espacio en el cual nadie dice realmente lo que siente sino que vas bien se adopta una impostura política que permite salir mas o menos intocable de los álgidos debates modernos. Y ante tales licencias, la política vira desde el espacio de disputa por el deber ser hacia la conformista extensión del deber decir. Y todos posamos con el cartelito para dejar testimonio de nuestro compromiso, para evitar sospechas, pues desde esta perspectiva todo, absolutamente todo puede ser mal interpretado si no tributa al espacio de significancia común que inaugura el #. ¿Donde radica el peligro en esto? En el hecho de que la uniformidad anula lo político. Si todos estamos de acuerdo, si todos somos tal cosa, entonces la política ha fracasado y debemos acostumbrarnos a buscar nuestros objetos de consumo ideológico no ya en el espacio común sino mas bien en la cadena de (re)producción narcisista del sujeto capitalista contemporáneo. En definitiva, todo sigue sucediendo tal cual lo denunciamos porque todos hacemos un “como si”Esta operación esta plagada de cinismo, pero es altamente compatible con la economía de lo políticamente correcto. No basta ya, para desgracia de muchos de nosotros, con “educar al soberano”. Es necesario sacudir realmente el terreno de lo posible.

Manifestacion_Bilbao

4 – Introducir la imposibilidad en lo posible. 

Seamos realmente sinceros: ¿No creen que nada realmente cambia? Esta afirmación no adviene de un cinismo conformista sino mas bien de una preocupación inmensa que aquella al que suscribe. Muchas de las condiciones sobre las que se erige esta interrogante han sido expuestas a lo largo del texto, resta aquí plantearnos el real inconveniente: ¿Donde estamos fallando como sociedad? Claramente muchas de las verdades inconfesas del actual sistema de dominio son vox populi, al punto tal que se han vuelto perogrulladas: queremos la paz mundial, un sistema justo, un medio ambiente sano, una realidad social menos violenta y poder comprar en 12 cuotas. Sabemos de las desigualdades, del nuevo esclavismo, de las maniobras corruptas de bancos y profesionales de la política. Entonces, reitero, ¿Porque todo parece empeorar? Evidentemente la máxima marxista que, Hegel mediante, endiosaba a la conciencia ha fallado olímpicamente. No basta ya con tener conciencia de lo que esta mal, interpretamos demasiado al mundo pero seguimos sin poder transformarlo.

Si abandonamos el sueño húmedo del progresismo telurico y obviamos las ensoñaciones idílicas hacia pasados precolombinos u originarios de perfecciones paradisíacas, y sinceramos nuestras miradas (el ser humano solo puede ser en proyección, jamas puede introyectarse), tenemos por misión el comprender nuevamente el mundo tal cual se nos aparece. Esto se logra si volvemos a pensar nuestras utopías. Pero jamás podremos hacer esto si el pensamiento se dirige a la reproducción de proclamas que vacían cada vez mas su sentido, justamente en lo positivo de su difusión. Y solo se piensa de modo adecuado cuando se cuestiona. Pues el cuestionamiento sacude la comodidad, ayuda a abandonar la reproducción en pos de la creación, verdadera consecuencia de la real acción humana en el mundo. Hay una diferencia conceptual muy importante entre las manifestaciones y los acontecimientos. En los segundos realmente se juega la dimensión política de lo común. Pensar el mundo, permitir la aparición de lo imprevisible, dejarse cuestionar en las convicciones, es lo que nos mueve a introducir la utopía, lo imposible, en el mundo, en lo posible. Abandonar la comodidad del # y abrirnos a un mundo difícil de desacuerdos y polémicas en la construcción de lo común. Lo real es paradojico, con lo cual, invitamos humildemente a abandonar el reinado de just do it y postular “First, think it. Then, be part of it”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s