El oscuro reflejo de los inconfeso: El mal no esta tan lejos. (Ultima parte)

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Para concluir esta serie, realizaré aquí algunas consideraciones finales.

Evidentemente la filosofía de Emmanuel Levinas invita a terrenos sumamente desconocidos para el pensamiento tradicional. El mal llamado “Giro ético”, terminología simplificada para referirse a la compleja empresa que lleva a cabo el pensador que nos compete a fin de romper de una vez por todas con la ontología tradicional y su persistencia en el Ser, merece ser pensado en sus mas profundas implicancias. Pues bajo la condena de todo occidente a la barbarie nazi se siguen escondiendo crímenes elementales que, por llevar el nombre de la razón, tienden a ser minimizados o “tolerados” por su lejanía y matices exóticos. Occidente cometió (y comete) muchos mas genocidios de los que le gustaría reconocer. Aquí mencionamos el perpetrado por la conquista sangrienta de América, pero la lista podría extenderse hacia muchos lugares de la peyorativamente llamada “periferia”. Aun en nuestras sociedades que se presumen de avanzadas y pluralistas, la otredad sigue siendo catalogada, archivada o, en el mejor de los casos, “tolerada”. Y siendo así el signo de la violencia seguirá primando en todo occidente. Levinas nos invita a repensar el vínculo que tenemos como humanidad toda, no solo entre pares sino en tanto ser en el mundo. Lúcido pensador, y tal vez por ello complejo, exige a la lógica tradicional a tal punto de manifestar la necesidad de un nuevo lenguaje, un nuevo modo de pensar la existencia toda de la humanidad. Por ello en estos escritos fundacionales que intentamos humildemente desarrollar aquí, nuestro autor nos advierte acerca de los penosos peligros y consecuencias que implican no asumir el papel de re pensar la existencia del hombre desde cánones sustancialmente diferentes a los tradicionalmente establecidos. La condena a barbaries que guarden o no parentesco con el nazismo no debe dejar de realizarse bajo ningún concepto, pero tampoco la revisión de las ideas y preconceptos que se tienen como parte de una tradición que se autodenomina por la espacialidad de su habitar, es decir Occidente. Exigencia hiperbólica de pensar y re pensar los fenómenos a fin de no volver a repetirlos, esa es la invitación de este autor. “Pensar sobre y desde” que no debe agotarse en la mera denuncia sino que debe abrir las puertas a un nuevo modo de pensamiento que abandone los inconfesos ideales de dominio en pos de los de la comprensión.

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