#1M: Apuestas, balances y deudas: La navaja de Ockham

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I

“Cada vez que llueve, hay Historia”

La Historia es caprichosa. Variable, constante, cambiante y permanente. Como toda creación de los hombres, carga con la carencia estructural que le transmite solapadamente su creador en el acto de génesis. Cada hecho histórico, entonces, carga con el sistema de creencias que atraviesa implícitamente el andamiaje conceptual y vivencial que permite su desarrollo, y esto sucede guste o no, porque de la Historia que hablamos es justamente aquella que se desarrolla a través de los hechos y no en los hechos. (Un snobismo gramatical nos ayuda en la distinción: no es lo mismo la Historia que la historia). Teniendo esto en cuenta, creer que a la Historia la determinan las ideologías que pugnan en su devenir es un yerro inocente: la Historia en si misma se desarrolla como Ideología. En tal sentido, la afirmación “estoy formando/forme parte de un hecho histórico” es casi un oximoron. Nadie puede ser consciente de algo que es paraconsciente. No obstante, caminar las inmediaciones del Congreso el domingo tenia ese nosequé que a falta de mejores conceptualizaciones nos lleva a todos a expeler el ya clásico “me siento parte de la Historia”.

II

Como todos somos hechos presos de nuestras propias interpretaciones, el tiempo y los exegetas dirán que fue lo Histórico de nuestras historias, nosotros solo podemos aspirar a expresar nuestras humildes y diáfanas lecturas de los fenómenos que nos atraviesan, determinan y condicionan. Quien escribe estas lineas asistió por convicción y curiosidad a la apertura de la quichicientas sesiones ordinarias del Congreso Nacional y trajo muchas inquietudes, algunas alegrías, felicidades, unas cuantas incertidumbres y un puñado de reflexiones que serán esbozadas en lo que sigue.

III

Una de las principales fuerzas que tracciono al kirchnerismo a lo largo de muchos años de su desarrollo fue la capacidad de evidenciar el carácter conflictivo de la institución de los mitos. Bajo su épica se encarna una voluntad “desenmascadora” de muchos de los mitos estructurantes del devenir sociopolitico de nuestro país. Como consecuencia lógica, develar un aspecto de lo real implica, casi necesariamente, cubrir con el velo corrido otro aspecto antes visible. Así pues, antes de este movimiento político, cuestionar la veracidad de los medios de comunicación, por ejemplo, quedaba para pasillos universitarios o cultores del pan relleno. Así, luego de finiquitarse la ruptura de la tensa amistad entablada entre el multimedios Clarin y los conductores del movimiento, jamas se abandono la intención de dejar en evidencia la mano que digita la mayoría de las cuestiones políticas del país desde hace muchos años. Este impulso determino la mayor parte del sentido connotado de la alocucion presidencial. No es novedad la encomiable capacidad de CFK en el plano discursivo, no hay caso, es magistral: desgranó tapas, noticias, alertas y falsas alarmas mediáticas con datos duros, concretos y siempre favorables, nadie en su sano juicio se pondría a corroborar titánica cantidad de cifras. Probablemente Cristina ostente, entre otros, el récord a ser la primera magistratura mas bastardeada de la historia de nuestra extraña presencia en la Historia. Pero también sera una de las que mejor desarrollo uno de los axiomas mas importantes de discurrir democrático: Gobernar es armar bardo, representar intereses y pelearse con los representantes de los otros intereses, debatir la hegemonía, disputar el monopolio significante que determina las interpretaciones posibles (o no) de los fenómenos que acontecen caprichosamente de una manera y otra. Y en este discurso se busco eso. Y quien escribe quedo mas que conforme. Pero también inconforme.

III

Ahora bien, el enorme telón que se corre en esta empresa cubre cuestiones que poco se mencionan, debates fácticos que el “nunca menos” ha olvidado casi tan rápidamente como la efímera presencia del obvio candombe homenajeador. La ley de entidades financieras, el impuesto a la renta del mismo origen, las problemáticas ambientales, la escasa institucionalización de muchas conquistas sociales que generan ese “miedo a perder todo” si una representación K no triunfa en las próximas elecciones, la evidente problemática social que se engloba dentro de ese engendro que llaman “inseguridad”, etc, etc, son algunas de las cuestiones pendientes. Al improvisado cronista le intriga sobremanera, y preocupa en igual medida, como es que jamas se hizo mención a una de las mayores vergüenzas de nuestra joven democracia: la Ley de Flexibilizacion Laboral. En perspectivas de nulo tratamiento de este tema, ya podemos postular a esta Ley como una de las mas grandes deudas del kirchnerismo, al menos en su etapa inicial. Es cuanto menos inquietante que no se haya derogado esta asquerosa mancha en la tan aplaudida “recuperación del empleo”. Creemos que esta cuestión es algo muchísimo mas preocupante que los delirantes sueños de una oposición empecinada en abrazar un concepto cosificado y vacuo de “República” siempre “en peligro”, que poco ayuda a la conciencia colectiva de aquello que es, cuanto menos, necesario para la calidad de vida de todos los que necesitamos trabajar para poder comer.

IV

Analizando un poco los casi 450001 discursos que atravesaban la plaza, cabe decir que el principal fue en muchos tramos previsiblemente aburrido, esto producto de un afán (necesario, sin dudas) de la primera mandataria de acompañar cada afirmación con datos y estadísticas que nadie recordara pero que suenan y son importantes. La maestría discursiva se engalanó en ablandar a los escuchas casi 3 horas para luego, con la guardia baja, introducir la verdadera cara de la política: el conflicto, el debate, la exclamación fundada en ideas y posiciones ante las mismas. Se estará de acuerdo o no, pero no se puede problematizar sin argumentos, y en la argumentación de estas posturas radica la irrupción de lo político. Afuera, nuestra liturgia estaba completa: bombos, exclamaciones, aplausos, algún despertar desprevenido, era lo que todos esperaban: se empezó con la (celebrable) noticia de la reestatizacion de los trenes metropolitanos y se finalizo con la postulacion de lo político como espacio para la incomodidad. Una vez mas, estos puntos discursivos mejoraron notablemente a los que se venían desarrollando entre muchos de los asistentes que se entretenían con la deplorable actitud de putear a cada opositor que era enfocado por las cámaras oficiales de la transmisión oficial. El juego democrático es así, se supone que en el Congreso estan mas o menos representadas las voces mayoritarias de todo el “pueblo” habilitado para sufragar, esto implica milagros políticos como que tengamos en bancadas al dantesco Miguel Del Sel o al “colorado” MacAllister, por nombrar algunos. Ahora bien, putear a estos o a otros representantes del “pueblo” es de una miopía política tan grande como la de los siempre originales comentaristas de La Nación, empecinados en encontrar nuevos y mas soeces adjetivos calificativos para la investidura presidencial. Si se quiere “crecer” como pais, es necesario trascender la descalificación tribunera. Me postulan que “el amor vence al odio“, sostenganme el amor, de onda.

V

En contextos de balances, el #1M significo para este asistente un festejable hecho político democrático. Como también lo fue el tan promocionado #18F. Nadie dice que la Democracia es el régimen de los acuerdos. La toma del espacio publico en condición de la búsqueda de notoriedad política no debería ser motivo de reniegue de ningún actor que se precie de sostener los postulados de la actual forma de gobierno. Sea del talante que sea, agrade o no a la “visual”, todos tenemos derechos a manifestar nuestros deseos, frustraciones y demandas en el espacio publico; andar con el “choripanometro” o el “gorilometro” por la vida es simplemente no comprender nada, creer que la política es “A o B”, que solo hay un modo de ver la realidad, que el nuestro siempre es el correcto, que el otro, que es la patria, si no es “como yo” no es “otro“, en definitiva, significa ser un boludo. La realidad se dice de muchas formas; ni Clarín, ni Tiempo Argentino, ni Crónica, ni La Nación, ni Massa, ni Cristina, ni nadie dicen “la Verdad”, sencillamente porque tal cosa no existe, y menos en la vida política. La interpretación de los fenómenos políticos se construye desde los desacuerdos. Como bien lo ha demostrado el kirchnerismo, hacer política significa defender tales o cuales intereses, que vienen mas o menos condicionados por el conjunto de ideas que mas o menos sostienen los sentidos de las practicas políticas de tales o cuales grupos. Estas ideas condicionan, mas no determinan los intereses, por ello, los sentidos de lo político emanan de la necesaria e inevitable confrontación que deviene del encuentro de múltiples ideas e intereses en el ágora. La política existe para que los hombres diriman sus eternos conflictos interpretativos. Al  problema que deviene de la construcción de hegemonía y los modos de solución de problemas en las sociedades modernas, sale al choque una respuesta producto del filo tajante de la navaja de Ockham: es la política, imbécil.

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POSDATA

¿Quien formó más “parte” de la Historia reciente? ¿La multiplicidad de actores que bajo paraguas se sintió asustada por la muerte de su fiscal? ¿La innumerable cantidad de personas que asistió a reafirmar que su presidenta aún cuenta, pese a los 12 años de gestión, con el 30% del padrón electoral de base a su favor? Probablemente ambos, probablemente ninguno. La Historia, como bien mencionó la primera mandataria en su largo discurso, tiene sus tiempos y sus actores, pero también sus escritores, que tendrán siempre la pluma presta para la redacción de los vencedores. Quedará en nosotros, como sociedad, conservar la pelea por la Historia como aquel espacio donde hablamos los sin Historia. El resto, el tiempo lo dirá.

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