Él pensaba en autos

Desde su nacimiento como “una banda más” del llamado sonido de Manchester de principios de los noventa hasta su exitosa proclama de la crítica social inglesa, Blur buscaba sorprender con cada lanzamiento a una generación que llevó el desencanto y la rebeldía marcados a flor de piel. Lejos quedó su debut (Leisure), en donde su discurso adolescente y despreocupado daba algunos guiños inocentes de lo que luego serían los cimientos del britpop, movimiento culturoburguésmusical que regurgitó hace más de dos décadas.

“He thought of cars” es una canción oscura y psicodélica perteneciente al disco “The Great Escape” (1995), pensado por Damon Albarn y cia. como la última parte de una trilogía, cuya misión fue contar diferentes historias sobre una sociedad británica que se sumía cada vez más en la decadencia. Con letras escritas en tercera persona, el álbum utiliza el humor como punto fuerte para reflejar la situación de cada personaje que, con sus aciertos y contradicciones, planea ese “gran escape” del mundo falsamente cool que lo constituye.

A diferencia de los recordados Parklife o Modern life is rubbish, en donde cada protagonista tenía un nombre propio, esta placa se funda en el anonimato de cada uno de ellos y un narrador que observa sus peripecias desde afuera. En este caso, los de Colchester se sitúan en la pos-disolución de la ex Unión Soviética y retratan a un hombre solitario que parece no saber que hacer consigo mismo (“Él pensaba en autos, y dónde conducirlos, y con quién conducirlos”), cuando el mundo que lo rodea se convierte en su propia cápsula (“Moscú estaba rojo (…) todas las autopistas se fusionarán. Los extraterrestres vendrán a salvarnos”) y se da cuenta que nadie lo rodea.

Sin embargo, el punto más interesante de esta balada sarcástico-pesimista aparece cuando el relato densifica la metáfora de “pensar en autos” (una posible vía de escape al encierro) por la de “pensar en aviones”, con la lapidaria frase “Todo el mundo quiere perderse en el cielo, pero ya hay cola desde hace diez años”. El transporte emblema de la clase media que criticaban (y a la que pertenecían) aparece como un elemento más del chiste generalizado de Albarn: ni siquiera el objeto que de alguna manera “te hace” va a ser capaz de salvarte. Paradójico que tras la salida de este disco, la banda haya entrado en vencimiento hasta su separación, aunque su regreso se produjo durante 2011 y 2012 con la promesa de una nueva placa.

Así, el desfiladero de personajes que son recordados por hits como Charmless man, Stereotypes o Country House se convierte en un camino alternativo para concluir en la no menos épica “The Universal”, que con el humor más ácido, firma el corolario burlón esputando que “el futuro ha sido vendido”.

Pensando en autos, en aviones u otras vías para escapar aunque sea un momento de la monotonía de un mundo que parece ponerse en contra de los más idealistas, Blur propone que “hay que seguir cantando como nos gusta cantar, aunque las palabras sean incorrectas”. Frase que con casi veinte años de longevidad habla de lo que sostiene las posibles transformaciones de la realidad. Y de lo mucho que se extraña a un movimiento que (re)tome la batuta en los tiempos que corren.

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Publicado por hb originalmente en revistamovil.com

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