Argentinomias (2)

ARGENTINOMIAS2

Acercamiento II: Sentido común. El cáncer publivado*

La escenificación de la vida se convirtió en una parte casi inseparable de la rutina moderna. Automatizados por el mediocre ritmo que dictan los placeres efímeros, llegamos a invertir -sí, como si fuese una inversión, una renta- parte de nuestro tiempo en la construcción de un sistema propio de noticiabilidad personal, por donde pasan opiniones que van desde una forzada pretensión de ingenio hasta lo más simple, despreocupado y banal.

Así, la costumbre de condenar lo acontecido (crímenes repulsivos, casos de corrupción, estratagemas políticas, caprichos liberales, sentimientos antipatria) y agitar el ánimo de la proyección burguesa (que es, en esencia, el irrefrenable consumo de símbolos) merece un toque de atención respecto a los procesos que pueden desenmascarar otra faceta de la argentinomia, comprendiéndola, en estos primeros acercamientos, como aquella ilusión que lleva consigo la marca del desfase, o peor dicho, sin coartada: lo que es racional, inútil e irreversiblemente divertido para la vida nacional.

(Re)descubierto como un integrante inseparable de la trama social y cultural, el papel del sentido común, ese esquizofrénico rey de las interpelaciones, ha sido preponderante hasta el hartazgo de la producción de sentido. Inagotable por momentos y director de la malsana orquesta de la democracia de tv, internet y mesa de luz, se ha convertido en la enfermedad amiga de las expresiones, eternizadas en la sien de los que creen que la libertad sigue siendo una cuestión de mercado.

El ánimo del ¿éxito? y la conquista de la mediación artefactual lo convirtieron en la estrella de las acciones sobresalientes; como si todas sus intervenciones legitimaran el triunfo de la simpleza por encima de las tensiones, renegando al mismo tiempo de su propia concepción natural. Todo su devenir, sea superfluo o productivo, precisa de una angustiante revisión de aquella (dolorosa) cotidianeidad en la que se manifiesta.

La argentinomia es el cáncer posmoderno de las interpretaciones. Deseosa e incomprensible, y se pudre en los vestigios repetitivos de la cultura masiva: la misma que aplaude, repite, calla, reniega y no se cansa de celebrar su propio engaño. Propio de un momento. Propio de una época.

* Público + Privado

 

[Para acceder a la primera entrega de Argentinomias, click aquí]

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