“No existe la justicia: solo el sistema”

   PARTE 1

cara

   Por pedido de nuestra coordinadora, hicimos una “vaquita” con los miembros del equipo para organizar una fiesta de cierre de año con los chicos en sede. El municipio nos donó 80 chorizos y “el rubio” se comprometió a cocinarlos. En la mañana de ese día, hicimos los preparativos: la psicóloga limpio los baños, yo lave el piso, el resto del equipo hizo lo suyo, etc. Horas despues,  recibimos un llamado diciendo que debíamos asistir a un acto político obligatorio; sin embargo,  pusimos la mejor voluntad del mundo para no hacernos problemas. Aproximadamente a las 11 me enteré que “el Rubio” no podía ayudarnos a cocinar. Debido a ello, junto a un tutor de matemáticas, nos dispusimos a hacer  el fuego como pudimos, sin tener los elementos necesarios: a puro cartón y ramitas secas encendimos una pequeña braza donde colocamos los chorizos. Un grupo del envión 1 se sentó en una mesa cerca del parque y empezaron a beber vino, en el momento que estaban los chorizos a punto nos decían “Che Pepito…Juan, Ramón, tráenos los choris, dale!”- después de esperar a que me llamaran por mi nombre, les serví comida: los chorizos arrebatados o fríos.

    Todo ocurría tranquilo en la velada. Cada uno de nosotros dijo algunas palabras de agradecimiento, formalidades, demagogia, etc. Para entretener al grupo se dieron actividades como futbol, voley, manualidades y diversos juegos más. Luego de trabajar, para relajarme, preparé la jarra del mate hervido sin haberme dado cuenta. Así que paciente me senté en una silla de plástico ,colocando el mate y la yerba sobre la mesa. Escuche a uno de los beneficiarios preocupado llamando a la psicóloga y avisándole que dos chicas se estaban peleando. Ella dijo incrédula “¡Cómo se van a estar peleando!” sin saber la razón la acompañe afuera del techado de la sociedad de fomento y las vimos: estaban tomadas de los pelos, golpeándose con todas sus fuerzas. Luego de separarlas, una de ellas  dijo-¡Ya van a ver ustedes! ¡Voy a llamar a mi mama y los va a re cagar a tiros a todos!”

    A los segundos de irse, uno de los tutores del envión 1 nos aconsejo que entremos a sede porque “la Pochula” era de la pesada. Así lo hicimos; haciendo ingresar rápidamente a la mayoría de los chicos y del equipo técnico dentro de la casa donde dábamos actividades escolares. Al ver la puerta principal  abierta, pedí las llaves para cerrarla. Al ir a colocar el candado, me di cuenta que no estaba: Lucia lo había quitado por miedo a que lo robaran. Al volver y pedirlo, observe como entraba por la puerta principal la Pochula junto a la chica que se había peleado, acompañadas de otra señora. Estaban furiosas. Sin tiempo a hacer nada solamente grite “¡Cierren y no abran por nada!” quedando afuera con una tutora que tenia a cargo junto a 6 beneficiarios del envión 1.

    Desde su inesperada llegada, la chica que nos había amenazado. Dio patadas a la puerta de la casa donde estaban los demas con el fin de romperla. Su madre, en cambio, empezó a insultarnos, Nunca recibí tantos agravios en mi vida. Después de cansarse de los insultos hacia mi persona y a mi tutora, agarro una escoba y se puso a romper los vidrios de las ventanas mientras gritaba histérica una y otra vez “¡Ahí esta esa negra de mierda!”, produciendo cierto peligro a los que estaban ocultos en sede. Le grite con todas mis fuerzas “¡Señora por favor! ¡Va  a lastimar a alguien! ¡Hay chicos adentro!”. Ella me observo y sin decir nada, sujetó la jarra de agua hirviendo revoleando el líquido caliente sobre mi cara y pecho. Sentí el calor junto a  un terrible ardor sobre mi pecho y mis ojos. Mucha confusión, muchos golpes, gritos, estrellas grises sobre una negra cortina de carne… mi vista no se podía recuperar y mis parpados se sacudían desesperados para poder ver mientras me flotaba los ojos lagrimosos. Segundos después, recupere mi visión observando como golpeaban a mi tutora entre las tres mujeres y algo brillante: un cuchillo. ¡La Pochula tenia un cuchillo y estaba dispuesta a apuñalar siniestramente a aquella persona que había preparado para que educara con clases de apoyo escolar a los de su propio barrio! Realmente, en el momento, no sentí miedo, dolor, de hecho no sentí nada. Estaba confundido y eso me llevo a estar inconciente de todo. Como pude, sujete el brazo de la Pochula, ella me tiro una puñalada pero por suerte no me dio. Con bronca  la tome del brazo y mirando a los beneficiarios del envión 1 les pedí ayuda, uno a uno la agarraron y le quitaron el cuchillo rápidamente. La solté y al ver a mi tutora peleando con su hija, la tome de los hombros quitándola de la lucha. “¡Por favor! ¡Necesito que te calmes! ¡Quédate conmigo! ¡No vuelvas allá!” poco a poco la joven se tranquilizo quedándose a mi lado.

   Sentía un leve tirón en el tendón, sin darme cuenta había sido golpeado. ¿Por quien? No me pregunten, tampoco ni cómo ni cuando, solamente me dolía. La Pochula nos continuaba agraviando verbalmente con odio hasta su hartazgo, sorpresivamente agarro la jarra vacía tirándola contra nosotros pero pudimos evadir el proyectil sin dificultad. Finalmente sentencio “¡Los voy a matar a ustedes!” Y sin decir más, salio triunfante de sede con su hija y la otra señora….

Cuarta entrega de El Envión. Aqui estan las otras: El Subsuelo de la Democracia  (1); Vini, Vidi, Vici (2) y La Miseria 

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One thought on ““No existe la justicia: solo el sistema”

  1. Lo que me pregunto es ¿cómo puede una persona ser capaz de producir tanta agresión y violencia hacia otra persona?. Supongo, que la respuesta empieza por el título del texto: “el sistema”.

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