Yo que crecí con Videla

1. La frase con la que titulamos este post, sabemos, es de García. Pero también es nuestra. Nuestra en un doble sentido: porque podemos apropiarnos de ella y porque, literalmente, crecimos con Videla. Aún aquellos que nacimos después del ’83, crecimos en un país indigno y fragmentado, dado que sus torturadores estaban socialmente condenados pero el sistema político los apañaba.

2. Ya hemos referido, aquí, que en esas condiciones resultaba imposible sentirse identificado con el suelo que nos tocó. Y más atrás, al escribir la necrológica de José Alfredo Martínez de Hoz, remarcamos el hecho lamentable de que muriera sin recibir una condena judicial.

3. Por suerte, este caso es distinto. No hay que celebrar la muerte. Hay que celebrar que Videla haya vivido lo suficiente para ser juzgado ante un tribunal de la democracia.

4. Mientras vivió, Videla nunca se mostró arrepentido porque no podía defender públicamente la tortura, la desaparición y la apropiación de bebés. Murió en la cárcel, condenado por la justicia y por la sociedad.

5. Y su cuadrito ya no cuelga más en el Colegio Militar. (Eso también debe ser reconocido).

6. En la canción a la que aludíamos, García pone de manifiesto el conflicto generacional con el dictador. Es decir, una relación social de largo alcance, cuyos efectos se manifestaban más allá de su impacto inmediato.

7. Eso nos lleva una vez más a un texto al que siempre hay que volver: “En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada” (Rodolfo Walsh, Carta abierta a la junta militar, 1977).

8. Pero hay algo más. García plantea una relación personal con el dictador: “Yo que nací con Videla (…) Hoy pasó el tiempo demoliendo hoteles”. Lo vive como un drama personal y podemos detectar ahí un gran hallazgo: la idea de otra relación con Videla, inmediata (en el sentido de que no está mediada por lo social). Videla fue, para García y para nosotros, un ataque a la subjetividad, una agresión al yo.

9. Por eso la letra de la canción empieza así: “yo”.

10. La muerte de Videla supone no el fin de una etapa, sino su consolidación: la etapa en la que la condena social nace, se expande y se institucionaliza. Pero también es cierto que algo inevitablemente cambia y debe ser celebrado: los pibes que vienen nacerán sin Videla.

jorge-rafael-videla

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2 thoughts on “Yo que crecí con Videla

  1. Hola, Sol. Es original de nuestro blog, donde somos varios los que escribimos. Te invitamos a recorrerlo.
    Saludos!

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